Reserva tus vacaciones en velero en aguas cristalinas.
Quien elige el Charente, elige la sofisticación pura. Este río, definido por el rey Francisco I como el más bello de su reino, es un oasis de paz en el oeste de Francia. Sus aguas cristalinas reflejan un paisaje que apenas ha cambiado en siglos: desde castillos de piedra caliza hasta campos de girasoles que se pierden en el horizonte.
Es el destino definitivo para los amantes de la buena vida. Aquí podrá navegar a su propio ritmo, pasando junto a destilerías históricas y pueblos pintorescos, sin necesidad de licencia de navegación. Conviértase en el capitán de su propia casa flotante de lujo en una región donde el tiempo parece haberse detenido.
El Charente ofrece una mezcla única de belleza natural y riqueza culinaria. El río es ancho, fácil de navegar y está salpicado de amarres con mucho encanto.
Aguas cristalinas: Es uno de los pocos ríos de Francia donde, en muchos tramos, se puede ver el fondo; perfecto para un chapuzón refrescante directamente desde la escalera de baño de su barco.
Corazón gastronómico: Navegará por la cuna del Cognac y del Pineau des Charentes, rodeado de bodegas centenarias (chais).
Atmósfera real: Desde las artísticas calles de Angulema hasta las elegantes casas comerciales de Cognac, la región respira un distinguido encanto francés.
Día 1: Los cómics de Angulema – Su viaje comienza en la "capital del noveno arte". Admire los coloridos murales del casco antiguo antes de soltar amarras.
Día 2: La serenidad de la Abadía de Bassac – Navegue entre suaves colinas hasta este monumento milenario. El lugar perfecto para un tranquilo paseo nocturno por la orilla.
Día 3: Chocolate y tradición en Jarnac – Amarre en la ciudad natal de Mitterrand. Visite la famosa casa de cognac Courvoisier o pruebe el chocolate artesanal de los maestros locales de Letuffe.
Día 4: El aura real de Cognac – Llegada a la ciudad que da nombre a la bebida de fama mundial. El horizonte está dominado por majestuosas casas comerciales como Hennessy y Martell. Explore las bodegas oscuras y fragantes donde madura el "oro líquido".
Día 5: Naturaleza y prehistoria en Saint-Césaire – Disfrute de la paz absoluta mientras los martines pescadores cruzan el agua. Haga una excursión al "Paleosite" para conocer a los neandertales que habitaron este valle.
Día 6: Esplendor romano en Saintes – El río se vuelve aquí ancho y majestuoso. Visite el impresionante anfiteatro romano y la Abbaye aux Dames en esta ciudad histórica.
Día 7: El Rochefort marítimo y el océano – Termine su semana cerca de la costa. Visite la legendaria cordelería real (Corderie Royale) y despida sus vacaciones con una fuente de ostras frescas de la cercana Marennes-Oléron.
Catas de Cognac: Ninguna visita está completa sin un recorrido por las bodegas de las grandes firmas comerciales.
Château de Vibrac: Descubra las románticas ruinas de este castillo situado en una pequeña isla, que la naturaleza está reclamando lentamente.
Iglesia Monolítica: Haga una escapada a Aubeterre-sur-Dronne, uno de los pueblos más bellos de Francia, con una iglesia subterránea única excavada a 20 metros de profundidad en la roca.
Castillo de La Rochefoucauld: Admire la espectacular biblioteca y las estancias de este castillo que aún hoy habita la familia ducal.
El Charente es un paraíso para los gourmets. Gracias a su ubicación entre el interior verde y la costa atlántica, disfrutará de los mejores productos:
Mercados locales: Compre quesos de cabra cremosos y los famosos melones de la región para disfrutar de un picnic en la cubierta de popa de su barco.
Sabor local: Pruebe el Pineau des Charentes (aperitivo) directamente de los productores a pie de río.
Navegación sin preocupaciones: Al ser un río tan tranquilo, es un destino ideal para familias. Los niños pueden ayudar con seguridad en las esclusas manuales o pasear en canoa por los brazos secundarios del río.
Cuándo viajar: La mejor época es de mayo a octubre. En verano el clima es suave y soleado, sin el calor extremo del sur profundo.
Alquile una bicicleta: Es imprescindible para ir a la panadería local por la mañana o para pedalear entre viñedos hasta un castillo cercano.
Atención a las mareas: A medida que se acerque a Rochefort, el río se vuelve mareal. Consulte las cartas de navegación y los horarios para un trayecto sin sobresaltos.
Sin necesidad de licencia: La mayoría de los barcos no requieren titulación. Recibirá una breve instrucción antes de partir y, en menos de una hora, será el capitán de su propia embarcación.
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