El objetivo de estas vacaciones en velero era compartir mi pasión por la navegación con algunos amigos y familiares. Y, a ser posible, de forma cómoda y con buen tiempo. En gran medida lo conseguimos. Dado que, de las 10 personas en total, solo 2 tenían experiencia en navegación, no fue nada fácil realizar las distintas maniobras de forma responsable. A veces fue emocionante y, en otras, muy divertido.
No todo salió bien;
- nos molestó que el barco no estuviera limpio, sobre todo algunos aseos.
- Casi todas las puertas del barco no encajaban bien en la cerradura, lo que provocaba que las puertas dieran golpes por la noche.
- A menudo teníamos aire en el sistema de agua potable, lo que provocó algunas situaciones molestas.
- Tuvimos que llamar varias veces al responsable de la base para resolver algunos problemas.
- No había cubertería suficiente para 10 personas, lo mismo ocurría con la vajilla y la cristalería, así que, por decirlo de alguna manera, teníamos que beber vino en una taza de café.
- El motorcito de la lancha fue todo un drama: se desmontaba a medias, le faltaban piezas y funcionaba mal
Al final, fue una semana especial para todos: tiempo relativamente bueno, un mar precioso, bonitas calas, buena comida y bebida, y muchas risas. Quién sabe, quizá esta aventura tenga alguna vez una continuación.